Agua en movimiento

Gracias a las gestiones de la Asociación Cultural Difusor, me fue encargado realizar un mural que representara la historia acuática del distrito de Guinardó.

Este lugar situado en la parte alta de Barcelona ha mantenido una estrecha relación con el vital líquido desde hace muchos años, ya que ha sido el motor de la agricultura, la industria y en general de las dinámicas sociales de la zona. A pesar de lo interesante que pudiera resultar la temática, algo me decía que era posible encontrar vestigios de otros pasajes históricos que estuvieran estrechamente relacionados con aquel territorio.

El mural se encuentra en la esquina de la Ronda de Dalt con la calle Escornalbou, Justo en frente de los Jardines de Federica Montseny, un lugar que a mi gusto es un homenaje tibio a la que fuese la primera ministra mujer de España durante la Segunda República, mucho más por las condiciones en que se encuentra actualmente aquella área verde.

Muy cerca de estas coordenadas, se encontraba la que fuera la casa de la familia Montseny, un lugar que según los propios relatos de Federica, sirvió de punto de encuentro de diversos personajes relacionados con el movimiento anarquista. Este hallazgo fue clave para la construcción del mural, ya que a manera de metáfora, imaginé el caudal de un río como el flujo de la historia, en el cual se refrescan las ideas que avanzan hacía un destino incierto. Todo tiene su origen en un botijo que derrama el líquido para que metros adelante dos golondrinas emprendan el vuelo ascendente. Casi al final, una pendiente acelera la velocidad del agua ayudando a que dos embarcaciones de papel naveguen a merced de una naturaleza hostil, pero llena de vida.

 Agradezco la colaboración de Natalia Calderón y Juan Dusl para la elaboración de este mural.